Caminé hacia el sol, por todos los poros abiertos
sin esa necesidad de sudor, sin el hambre de atracción
volaba en círculos eternos.
Saludaba a cada paso a esos triangulos imperfectos que formaban los conejos,
dinamitaba las hojas,
ganaba en sus azules de neptuno.
Siempre gana, ella tiene los codos puntiagudos,
como las hadas.
★
viernes, 30 de marzo de 2007
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2 comentarios:
Vaya, siento que hayas llegado a mi blog justo cuando escribí eso... Yo no odio a nadie, simplemente tuve un día regular, y lo pague con los hombres... que últimamente me agobian un poco los que tengo a mi alrededor. Pero nada grave.
Una vez más: lo siento!
Espero no haberte asustado mucho, y que si quieres volver a dedicarme unas palabras, ahí seguiré.
Muchos besos!
Me gustó mucho esta poesía y no pudo dejar de sorprenderme ya que hace menos de 10 minutos, mientras intentaba liberarme del sanguche de reposera que me aprisionaba en el piso luego de un cómico porrazo, me preguntaba exactamente: ¿qué mierda me está pasando con los codos?
Estos no sólo habían sido los principales damnificados del accidente con la reposera sino que siento que desde fines del año pasado no dejo de golpearme los codos todo el tiempo. Siempre los codos.
Por suerte llegaste para aclararme el misterio y reencontrarme conmigo misma. Y por fin tengo la certeza:
Soy un Hada!!!
lalalala
Besos
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